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Polanco, CDMX
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El cartílago articular es el tejido que recubre los extremos de los huesos dentro de la rodilla y permite que la articulación se mueva con mínima fricción. Una lesión localizada del cartílago puede aparecer después de un traumatismo, una lesión deportiva, alteraciones mecánicas de la rodilla o asociarse a otras lesiones como rupturas de menisco o del ligamento cruzado anterior. A diferencia de otros tejidos, el cartílago articular tiene una capacidad limitada para repararse por sí mismo, por lo que algunas lesiones requieren tratamientos especializados. Una de las opciones es el trasplante osteocondral autólogo.
Dependiendo de su tamaño y localización, puede producir: dolor durante la actividad física; inflamación recurrente de la rodilla; dolor al subir o bajar escaleras; chasquidos o sensación de roce dentro de la articulación; bloqueo o sensación de atoramiento; dificultad para correr, saltar o practicar deporte; y disminución progresiva de la función de la rodilla. Algunas lesiones del cartílago pueden ser asintomáticas y descubrirse durante una resonancia magnética o una artroscopia realizada por otro motivo.
La valoración incluye una exploración física y estudios de imagen. Las radiografías permiten evaluar la alineación de la rodilla y detectar cambios asociados al desgaste de la articulación. La resonancia magnética puede proporcionar información sobre la localización, tamaño y profundidad de la lesión, además de identificar lesiones asociadas de meniscos, ligamentos y hueso subcondral. En determinados casos, la artroscopia permite valorar directamente las características del cartílago.