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Polanco, CDMX
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Los meniscos son estructuras de fibrocartílago que funcionan como amortiguadores y ayudan a distribuir las cargas dentro de la rodilla. Una lesión meniscal puede producir dolor, inflamación, sensación de bloqueo, chasquidos o dificultad para realizar actividades físicas. Cuando las características de la lesión lo permiten, uno de los objetivos del tratamiento quirúrgico es preservar la mayor cantidad posible de menisco.
La reparación o sutura meniscal es un procedimiento artroscópico mediante el cual se aproximan y estabilizan los bordes de determinadas lesiones para favorecer su cicatrización. No todos los meniscos rotos pueden repararse. La posibilidad de realizar una sutura depende de factores como: tipo y localización de la lesión; tamaño de la ruptura; calidad del tejido; capacidad de cicatrización de la zona afectada; tiempo de evolución; edad y características del paciente; y presencia de otras lesiones dentro de la rodilla.
Siempre que las características de la lesión sean favorables, preservar el tejido meniscal puede ser beneficioso para mantener su función dentro de la articulación. Sin embargo, algunas lesiones no son reparables. En casos seleccionados puede realizarse una meniscectomía parcial, retirando únicamente la porción dañada e inestable y conservando la mayor cantidad posible de tejido sano. La decisión definitiva depende de las características particulares de cada lesión.
Una reparación requiere tiempo para que el tejido cicatrice. Por esta razón, la rehabilitación suele ser más cuidadosa que después de una meniscectomía parcial y pueden existir restricciones temporales para el apoyo, flexión de la rodilla o actividad deportiva. El objetivo no es simplemente regresar rápido a la actividad, sino proteger la reparación mientras el menisco cicatriza.